Paco Rabadán: el legado de una gran persona y un gran jurista

D. Francisco Rabadán Jiménez

El fallecimiento de nuestro compañero Paco Rabadán ha dejado a todos los miembros de Adarve profundamente apenados y consternados. Paco era una gran persona, un excelente jurista y un buen amigo.

Para todos los abogados del despacho, ha sido un enorme privilegio tener a Paco como Maestro y compañero y poder disfrutar y aprender de su agilidad mental, su intuición jurídica y su ingente conocimiento del Derecho. Sus certeros enfoques, su corrección jurídica, su humor y su gran humanidad nos van a acompañar siempre y formarán parte de nuestra forma de ver la vida y el derecho y de nuestra propia evolución profesional como abogados.

El miércoles 11 de marzo Paco nos dijo que, escuchando las informaciones sobre la pandemia, prefería quedarse trabajando en casa unos días. Solía hacerlo por las tardes porque en las mañanas acudía puntual al despacho y todos se lo agradecíamos al darnos la oportunidad de departir con él sobre lo divino y lo humano, y también compartir con él dudas y estrategias procesales.

El día antes a su fallecimiento nos mandó su último mensaje preguntando sobre cómo iban las cosas en el despacho, informándonos de su hospitalización por Covid-19 y pidiéndonos que rezáramos por él. Apenas pudimos reaccionar ante la fatídica noticia, pocas horas después.

Representa este último mensaje un ejemplo de su vida. Siempre interesándose por los demás, acompañando a todos en los momentos complicados, con una palabra amable para quien se le acercara y todo ello construido sobre la base de unas profundas convicciones religiosas que han marcado su camino y el de sus seres más queridos. También el de sus compañeros en Adarve.

Su vida profesional ha sido un ejemplo de sacrificio, excelencia, perseverancia y talento. Un abogado de palabra, que con honor y elegancia fue intachable en todas sus actuaciones, sin retorcer la ley ni buscar atajos.

Nos deja una buena persona que supo hacer de la generosidad una de sus grandes virtudes. Y acompañamos -ahora y siempre- a su tesoro más preciado: su esposa, sus 6 hijos, sus 19 nietos y 2 bisnietos, quienes el 27 de mayo -paradójicamente coincidiendo con el día de su cumpleaños- y dos meses después de su fallecimiento, podrán darle por fin, cristiana sepultura.

En Adarve te tendremos siempre presente en nuestro quehacer diario intentando seguir tus pasos en el legítimo afán de conseguir la justicia.

Ya te estamos echando de menos. Descansa en paz, Paco